La madrina

Buenos dí@s

   Elegantísima, con un traje espectacular de Felipe Varela en tono verde claro con apliques dorados
Y por supuesto teja alta y mantilla negra.
Una espectacular mantilla de su madre, un recuerdo con un montón de años, ligera, sutil.
Debió de ser una boda elegantísima en la Catedral de Sevilla.

Cogi el Ave temprano para maquillar y peinar a las hermanas del novio y a la madrina, que una vez vestida se sento frente al espejo y la fui sujetando la teja y colocando la mantilla con horquillas invisibles y recogiéndola detrás con el maravilloso broche de Loewe que me entregaron.

Y de vuelta corriendo a coger un taxi con dirección a la estación de Santa Justa y el Ave para regresar a Madrid.

Ya tranquila en el tren vine pensando en el papel tan importante que ocupa la madrina.

La madrina será capaz de cumplir con el protocolo que una boda así exige.

     “En una boda de mañana, podrá lucir traje corto y Pamela o tocado, o traje largo y mantilla”

Esta segunda opción la escogida por ella, más aún teniendo en cuenta que es el ultimo hijo que se le casa.

Podríamos entonces ir dando forma, aunque sea “virtual”, al que será uno de los “looks” más analizados durante los siguientes meses. Traje o vestido, con largo por debajo de la rodilla, aderezado con queridisimas joyas familiares, con zapatos de tacón alto y cerrado y, por supuesto, mantilla.

Así, la mantilla blanca sólo se puede llevar en presencia del Papa o en los toros; por tanto, deberá ser negra, una norma fundamental de protocolo.

“No irá de negro ni de blanco, totalmente prohibido para una madrina. Llevará la teja -peineta- alta  y, por supuesto, un escote discreto”. Tampoco podrá llevar manga corta y, si lo hace, será acompañada por unos guantes, pues el protocolo exige que la madrina lleve los brazos cubiertos.

Lo que es seguro es que la madrina debera resultar siempre impecable y seguro que seguira el protocolo sin perder ni un ápice de elegancia.

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