Una Costumbre

Es una costumbre muy arraigada que la novia cruce el umbral de su nuevo hogar tras el matrimonio en brazos de su reciente marido.

Algunas leyendas dicen que es para evitar cualquier tropiezo o caída de la novia, pues traería mala suerte al matrimonio.

Otras voces señalan que se trata de liberarla de los malos espíritus. Superstición o no, es una tradición de lo más romántica.

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Huevos a las Clarisas

Santa Clara de Asís es una santa del siglo XII, co-fundadora de los franciscanos.

Su devoción es de gran raigambre popular y se la relaciona con el buen tiempo, especialmente con la ausencia de lluvia en los días de bodas.

Antiguamente las bodas no se celebraban en el interior de las iglesias sino en el atrio, es decir, al aire libre, por lo que la cuestión de la lluvia era de gran importancia. De ahí la costumbre de llevar en vísperas de la boda una docena de huevos a las Clarisas Franciscanas.

Una superstición al respecto cuenta que si llovía se prometían lágrimas para la novia el resto de su vida.

Hoy en día las novias o sus madres continúan llevando la docena de huevos a Santa Clara para evitar la lluvia el día del enlace. Las monjas no suelen aceptar más de una docena de huevos en cada ofrenda.

Ya que las Clarisas hoy en día reciben muchísimos huevos y lo que quieren es un donativo

Una buena idea es poner en una cesta unos huevos blancos, huevos morenos y huevos de chocolate.

Pide que te recen para que no llueva pero sobretodo pide para que recen por vuestra felicidad.